
Se siente muy bien cumplir con los desafíos que nos proponemos. Pero a veces caemos en lo que llamo “el checklist” de los hábitos. Nuestro razonamiento tiende a ser algo así: “si todos los días logro comer saludable, hacer ejercicio, dormir bien, y meditar, todo estará bien”.
Pero la verdad es que en el largo plazo, nuestra felicidad y bienestar no dependen solo de esos hábitos; son importantes, pero no suficientes. Si somos demasiado rígidos con ellos, incluso pueden terminar interfiriendo con otras actividades tanto o más importantes: la vida social con amigos y familia, el contacto con la naturaleza, el sentirse un aporte en el entorno o comunidad que nos rodea, tener un sentido de propósito en la vida, y algo en lo que invertimos casi un tercio de nuestras vidas: el trabajo.

Pasamos casi un tercio de nuestra vida trabajando. Y aunque pocas personas tienen la suerte de trabajar en lo que “más les apasiona”, la evidencia muestra que lo que realmente nos hace sentir bien en el trabajo son otras cosas: tener autonomía, sentirnos competentes, tener buenas relaciones con colegas, poder ejercer creatividad y ver que nuestro esfuerzo tiene impacto. Cuando estos aspectos están presentes, el trabajo se convierte en un facilitador de una vida más plena; cuando faltan, puede actuar como una barrera.
La buena noticia es que muchos de esos factores se pueden cultivar: buscar espacios de creatividad en lo que hacemos, desarrollar nuevas habilidades, mejorar las relaciones interpersonales, poner límites al exceso de reuniones, correos y distracciones digitales para poder terminar la jornada a tiempo y tener vida fuera de la oficina. Por supuesto, nada de esto es fácil. Y es por eso que en Salud con Sentido estamos desarrollando un espacio para ayudar en este aspecto, porque realmente creemos que una vida plena va más allá de los hábitos.
Volviendo a los hábitos, esta reflexión no busca quitarle importancia a comer saludable, hacer ejercicio, etc. Son fundamentales para nuestra salud física y mental. Lo que pretendo es invitarte a considerar tu trabajo y tu vida en su contexto más amplio:
- ¿Cómo se ve tu rutina diaria “ideal”?

- ¿Cómo se ve tu rutina real y que similitudes y diferencias tiene con tu “ideal”?
- ¿Tu trabajo está actuando como barrera o facilitador para la vida que quieres vivir?
- ¿Te sientes bienen la ciudad o el lugar donde vives?
- ¿Qué cosas son las que más valoras? ¿Tu estilo de vida permite dedicarte a ellas?
Vale la pena pausar y preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos, y considerar qué podemos cambiar.
Escrito por Dr. José Izcue Gana
